miércoles, 17 de julio de 2013

La literatura de los relojes

Quizo volver por esa grieta, sumergirse, adentrarse en una puerta que ya parecía cerrada desde hacía mucho tiempo. Estiró un brazo largamente, con un puño y con las uñas pudo arrancar las pocas ataduras que fueron quedando a lo largo de los años. Quedó apretujado en esa superficie resquebrajada.
Mientras tomo mi café paso las páginas de este libro, apasionada con la trama. Entre líneas él se abre paso forzosamente por los senderos literarios. Los caminos sinuosos atravesados por flechas envenenadas bajo un cielo tormentoso, le dificultan el andar.
Al llegar al último escalón/hoja, cierro el libro con un profundo suspiro de satisfacción. Es el viento que finalmente impulsa al protagonista y cae, se resbala y aparece en el medio del desierto. Deberá emprender un nuevo viaje.

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