sábado, 31 de agosto de 2013

Como un árbol

Elegí quedarme en el tiempo de la escucha y el silencio del cuerpo. Preferí quedar. Tu pulso es sólo tuyo y te mueve a su manera y no responde. Me convierto en árbol y respiro hasta las nubes y entiendo. Espero. Entonces el tiempo se diluye y brotan las ideas revolucionarias y el mundo se vuelve al menos un poco objetivo. Como un árbol, soy de mis raíces, soy de tierra firme para llegar a algún lugar. Mientras tanto, las hojas que dejé crecer y las que nacieron y se reprodujeron solo por rebeldía, por causa y efecto espontánea, bailan las utopías del sol, que de eso también se vive.

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