jueves, 19 de septiembre de 2013


Luna que quiere expresar melodías traduciéndolas a palabras muertas de insomnio y luz de un foco de esperanza. Quiere gritar las horas perdidas y las agujas que interpretan los acordes de esta carrera. Desangrar de un beso como estampa en la arena las máquinas de lo inamovible y convertirse en cuerda, en pluma, en viento. Adivinar las claves y adentrarse en la poesía errante pero eterna, suave y sonriente.


Admite vaciarse y permitirle a las profecías meterse en su cuerpo e impactar en un escalofrío en la parte alta de su espalda, sometiéndola. Queda presa de una extraña euforia que la inmoviliza y quiere el mundo pero no tiene ni las migajas del sol. O las tiene pero ellas juegan a las escondidas y ella corre y corre y no las puede atrapar.

Y un suspiro largo y se detiene. Lee lo que acaba de producir. Ya no hay vuelta atrás.

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