miércoles, 19 de febrero de 2014

Pedir perdón


Suponiendo que en otra vida
todos hayamos sido armadillos
o caballeros, de esos que peleaban
contra quién podía saber qué demonios
y se escudaban con sus ropajes medievales...

Suponiendo que hubiésemos podido ser tan
resistentes
es fácil comprender
el irresistible afán
por defendernos (de quién sabe qué demonios)
removiéndole el asfalto al contrincante
ese que vive a nuestro lado desde que tenemos memoria;
ese al que es más fácil atacar.

Porque si de ataques hablamos
acá, en la China y en la Luna,
hoy, ayer y hace miles de eternidades,
el más fuerte ataca al más débil
y ante todo busquemos la presa fácil.

Mientras tanto
la (resistencia) de pibes de la cuadra
hace sonar la murga a las 5 de la madrugada
y vuelve a afirmar el asfalto
que les destrozó
un puñado de cobardes.

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