sábado, 26 de julio de 2014

Mil ovejitas

Partamos de la base 
de que nos mintieron.

No somos de carne y hueso
y de venas y articulaciones y sangre
y mucho menos estamos compuestos
por ciertos órganos ridículamente llamados
"vitales".

Si cerrás los ojos
(te propongo que lo intentes, vamos, dale)
y hacés como si te fueras a dormir
flojo
cada vez más flojo
una ovejita
dos ovejitas
mil quinientas cincuenta y dos
ovejitas
cada vez más parecidas
a nubes
empezarás a convencerte
de que tus labios en verdad
son un pájaro con las alas abiertas
y tus pestañas portales para acceder al paraíso
y tus pies y tus manos son los remos de esta balsa que es el mundo.

Si cerrás los ojos
y te esforzás por no hacer fuerza
se te va a abrir una nueva percepción
de esto que tan convencido llamás
"realidad".

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