domingo, 10 de agosto de 2014

Mañana en calma

La mañana en calma y
de repente
la señora atiende el timbre 
y entran
dos muchachos jóvenes
de cuerpo
que dicen que vienen a arreglar
las cañerías del baño.

Ahora esa misma señora
canturrea y tiende la cama
de su nieto
que se fue
a llenar de música el mundo
lejos de casa.


Una mancha única de pánico
roja
lapidaria
sobre la cama tendida al fin.

Las puertas están abiertas.

Afuera la mañana en calma.

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