sábado, 10 de enero de 2015

Se llama hipersensibilidad auditiva

No acepto el sobresalto de la voz que se alza en la cúspide del relato 
no acepto, mi cuerpo no acepta la estridencia innecesaria
quiero entenderte y no puedo
quiero volver mío tu cuento
pero no puedo en este desierto de botellas rotas 
no puedo caminar así
deseo la densidad del océano, quiero ser la ola más recóndita
y estar siempre lejos de cualquier orilla
porque la memoria de mis uñas está impresa en los bordes de un pupitre
y el sudor del pánico envuelve las aulas que fui
quiero ser el huracán que arrase con todos mis días
para que cuando ya no queden rastros
pueda rodearme por un concilio de ladridos e histrionismo
y entonces sí, vociferar verdades con todo el ímpetu de mi juventud
quiero entenderte, lo juro
no es que no quiera escucharte, no es que me esté aburriendo
es que soy un miedo que para vos es infantil y te da risa
y con cada burla me enroscás más y más en mi ovillo
es que salir
implica enfrentar
y me da miedo
soy este terrorcito que en este poema te cuento
este es mi relato de ilusiones sonoras imposibles
no te rías
no te ofendas
es que quiero entenderte
y no puedo.

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