sábado, 2 de mayo de 2015

Muñeca rusa

Una mujer se sienta en el banco de una plaza. La miran. Recuerda. Se pone a leer un diario para escapar de la incomodidad. Pero aún la miran con extrañeza. Siente que le clavan la mirada. Recuerda. Adentro. Reconoce el recuerdo primitivo. Una niña. Bailaba en un teatro frente a miles de espectadores. Pero era niña. Solo bailaba contenta. Vuelve. Sabe que ahora sabe. Ya pisó el barro de la estupidez.

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